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sábado, 20 de julio de 2019

El camino a la sociedad del conocimiento


Nacemos y la sociedad ya está funcionando. Lo que para nosotros es algo “dado”, en realidad es un proceso que continúa mutando, que se generó a partir del desarrollo tecnológico de la década de 1960. Ese momento fue decisivo, y provocó cambios económicos y sociales a raíz del surgimiento del “sector servicios”. Así es que el control y la optimización de los procesos industriales es reemplazado por el procesamiento y manejo de la información. Era la primera fase de esta etapa, y los Gobiernos comprendieron la importancia de las TICs y financiaron programas especiales para desarrollarlas.
Alain Touraine y Daniel Bell analizaron estos cambios, y vaticinaron que llegaría un momento en que la centralidad de todo progreso sería acaparada por el conocimiento, debido a la aparición de nuevas fuentes de información y de la posibilidad de acceder a ellas. La masificación de ese acceso era inminente. Marshall Mcluhan también habló de la aldea global para describir la interconectividad humana a escala global generada por los medios de comunicación.
A finales de 1970 John Naisbitt desde su libro “Megatrends” y Simón Nora y Alain Minc en el informe "Informatización de la Sociedad" Introdujeron los términos “Telematique” y dieron origen a la llamada “Sociedad Red”.  Peter Druker, especialista en el mundo de la empresa, destacó también en ese entonces la importancia de “la productividad del conocimiento a partir de los procesos de sistematización y organización de la información”. Según él, la mayor fuente de producción de riquezas era “El conocimiento”.
De ese modo, a partir del nuevo mundo interconectado se dinamizó el Mercado. Se produjo un cambio en los procesos de producción, distribución, comercialización y consumo. Con el arribo de las computadoras hogareñas, las agendas electrónicas, y la telefonía móvil se garantizó el éxito de Internet; y esas transformaciones fueron acompañadas por la reducción de precios y la consolidación de otras tecnologías como el WIFI, wlan y Wireless.
Con todos los cambios que se estaban desarrollando, Estados, Organizaciones y empresas se encontraron bajo la necesidad de realizar una Cumbre para hallar soluciones y acuerdos de gobierno sobre Internet y encontrar mecanismos de financiación. En un primer momento asistieron más de 11. 000 participantes de 175 países, un número que fue en crecimiento en los encuentros sucesivos.
Dicho esto, queda claro que, sin las TICs, es decir, sin computadoras, periféricos, programas, o las redes, aún estaríamos hablando de una sociedad únicamente industrial.
Todas estas modificaciones nos permitieron hablar acerca de La intangibilidad de la información, la capacidad de interconexión, la interactividad, la instantaneidad, la alta calidad de la información, su diversidad. Pero aún queda mucho por resolver.
No todos pueden comprender el poder de estas tecnologías, y en un acceso pleno, el uso que se le da es diverso. Por eso no siempre es posible hablar de “sociedad del conocimiento”. Uno puede tener acceso a toda la información, pero la información bruta da lugar a interpretaciones. Tener la información no es conocerla o comprenderla, y peor aún, no está disponible para todos.
En la sociedad del conocimiento todas las actividades requieren de ciertas competencias cognitivas y mentales. Bajo este aspecto, Manuel Castells explica que la “capacidad de innovar” es central.  La UNESCO, señaló en su informe del 2005 “Hacia las sociedades del conocimiento", que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación crearon las condiciones para la aparición de sociedades del conocimiento, ya que “éstas se han convertido en un medio al servicio de un fin más elevado y deseable, que consiste en la posibilidad de alcanzar el desarrollo para todos, y sobre todo para los países subdesarrollados”. El acceso a la educación, la información y la libertad de expresión, son, según la UNESCO, los pilares de este tipo de sociedad, “inspiradas en el saber”. El uso de las TICs es intensivo bajo la premisa de desarrollar nuevos saberes. Para convertirse en Sociedad de conocimiento hay que invertir más en el capital humano y científico, y crear un entorno favorable para el desarrollo innovador. La existencia de las redes de comunicación sin fronteras y la interacción a partir de comunidades virtuales, también son característicos.
En la sociedad del conocimiento es importante el aprendizaje. No es necesaria el aula o la educación formal.  Drucker ha destacado la importancia de “aprender a aprender”, tanto desde la perspectiva individual, como la organizacional.  En este sentido uno de los mayores obstáculos para algunos países en vías de desarrollo, es saber dar el uso correcto a la tecnología o “know how”. Como se centra en el capital humano, la educación tiene un papel determinante.
El Desarrollo tecnológico en contexto

El desarrollo de las TICs no se ha dado de forma pareja en todo el mundo. Como hemos visto, la llamada globalización ha dejado países en el camino. La diferencia entre “desarrollados” y “tercer mundo” es cada vez mayor.
La sociedad de la información generó la proliferación de empresas multinacionales y transnacionales, que no podrían haber surgido sin el desarrollo tecnológico.  Lo que muchos de nosotros conocemos como Globalización se este tipo de sociedad, que se postulaba como garante de una sociedad transparente y descentralizada, pero que fue el origen de nuevos monopolios y oligopolios, especialmente de los Mass media.
Al respecto de cada sociedad, las brechas han crecido también. La fábrica de pobres, la pérdida de empleos que quedan rezagados a partir de los avances tecnológicos, que la generación de “Nuevos empleos” no logra cubrir.   Así es como al hablar de un mismo país hablamos de ricos cada día más ricos y pobres que solo comen gracias a la basura de los otros.
La brecha existe. Peor aún, hay lugares donde llegan los smartphones, pero no el agua; se consigue red celular pero no cloacas.  Pero la paradoja resulta de la necesidad de las tecnologías como medio para alcanzar el desarrollo económico, social, y educativo. Implica generar una ruptura, dejar atrás los modelos obsoletos o sin valor agregado, e invertir en el desarrollo científico tecnológico. Es insensato, por ejemplo, un país en vías de desarrollo, que integra el G20, cuenta con alto grado de alfabetismo, con un sistema educativo respetable, un buen acceso a las TICs; pero con el correr de los años no ha realizado las inversiones necesarias para desarrollar ese polo. Me refiero, claro, al caso de nuestro país, cuya apuesta más fuerte no está en el sector industrial, sino en el agrícola. ¿Que depara entonces a los países subdesarrollados?
Es clave que las nuevas tecnologías de la información permitan dar solución a los problemas, que en algunos casos ellas mismas han agudizado. El problema es que cuando no cumplen esa función, generan una mayor diferencia con los países que han sacado provecho de estas y han generado además mayores innovaciones.
Dicho de otra manera, brecha digital va de la mano a la brecha socio cultural y económica. En las sociedades donde las diferencias sociales son más agudas, es más aguda la disparidad, y el acceso democrático, el apego a los medios o el avance económico no logran penetrar.
Hay que destacar que para que exista la inclusión digital hay que poseer los medios y la cultura necesarios para su uso. Se necesita una computadora o dispositivo equivalente que posea conexión a la Red (por lo general Internet) y se necesita dominar estas herramientas. Esto implica que una persona que no posea una formación básica y los recursos necesarios no puede pertenecer a la Sociedad de la Información. Esta panorámica es bastante usual en países subdesarrollados en donde grandes masas marginadas, incluso en donde el analfabetismo abunda, viven en esta situación.
Hoy se habla de “Democratizar” la información, de eliminar la brecha digital , pero al momento no se logró ni lo uno ni lo otro, y esa grieta ya no es únicamente tecnológica, sino también social, y con ella no podremos consolidar una Sociedad del conocimiento.
Es clave el desarrollo económico, traducido en mayores índices de salud, educación, e inversión científica tecnológica. América Latina es muestra de ello. Hay una relación casi proporcional entre el ingreso per cápita y el avance de Internet. Donde se dan los menores índices, se suele registrar un peor acceso a internet en cantidad, y un menor alcance de la señal. Argentina se destaca en algunos de esos puntos, sobre todo debido a la masificación de teléfonos inteligentes dada en los últimos años, pero la velocidad continúa de conexión 4G continúa siendo una de las peores de todo Latinoamérica.
Más allá del consumo tecnológico, queda claro que aquellos países que no acceden a las TICs quedan fuera de la economía global. No importa las inversiones que realicen en otros aspectos, es imposible competir contra quienes tienen a disposición todos los medios. Veamos por ejemplo la proliferación de ventas a través de internet, la diversificación de públicos. Así también es necesaria la movilidad económica. En un contexto de crisis como el de nuestro país, si el consumo no se puede sostener, tampoco se va a invertir en nuevas tecnologías.
Tal como ha explicado Suman Naresh, la disponibilidad de la información es un principio fundamental para que ésta pueda ser más accesible a todos y en todas partes. Eso es cierto, pero también, es necesario mejorar el nivel educativo y cultural de las sociedades para que estas puedan comprender esa información, sino será poner en manos de una persona analfabeta un diccionario. En ese orden cae de maduro que es necesario un Estado activo, que pueda ayudar a satisfacer las necesidades básicas. Si una persona no es capaz de comer a diario, no buscará aprender a leer, sino conseguir saciar su hambre. Si un Estado debe realizar recortes en innovación, o educación; y además impone impuestos más altos para los ciudadanos, estos de a poco perderán interés en acceder a las nuevas tecnologías, o bien no tendrán tiempo para poder seguir el ritmo de estas.
Son varios los puntos para tener en cuenta, y de no hacerlo, la sociedad del conocimiento queda en una mera utopía.


Referencias

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